4 Comentarios
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Avatar de Ignacio Sainz de Medrano

Hola Javier

Como siempre, una maravilla de texto. Dos observaciones que van en la línea de lo que apuntas:

- los países con menos tasa de evasión fiscal (Suecia o Austria) son también los que tienen un ratio per cápita más elevado de inspectores. Es decir, que el hombre entre "sueco" o "austriaco" no es intrínsecamente más honesto que el latino, sino que simplemente se sabe más observado y es más consciente del riesgo que corre al evadir.

- en la función pública, abundan los casos que conozco de primera mano de quienes por un exceso de celo profesional amenazan con dejan en evidencia al resto. Creo que el cooperante excesivo el que haces alusión si es castigado o al menos reprimido cuando los estándares morales del grupo no favorecen su comportamiento. Como bien señalas, exigimos al político un nivel de incorruptibilidad que no nos exigimos a nosotros mismos, seguramente porque la única diferencia es que él es visible y nosotros nos refugiamos en el rebaño.

- leí esta historia sobre Claude hace unas semanas de la mano de Daniel Arjona. Cada vez me convenzo más de que el riesgo de que la IA tome nuestras riendas y se haga cargo del gobierno de la humanidad es una hipótesis fantástica y algo truculenta.

Avatar de Amalio A. Rey

Por supuesto, Javier, que la influencia colectiva sigue afectando a lo que hacemos y también a lo que declaramos correcto. Pero me ha sorprendido eso que dices de que el control del grupo no sólo se ejerce contra quienes cometen una infracción; sino «también sobre quienes se exceden en la contribución al bien común». Lo cuentas como si fuera simétrico, y suena plausible, pero me sigue pareciendo raro. Podrá ocurrir, pero son excepciones que confirman la regla de que el buen cooperador es bien reconocido socialmente. La tribu penaliza muy pocas veces a las personas excepcionalmente generosas, y menos mal.

Otra cuestión. Vale, «la moral humana incorpora una brújula del sistema de navegación social que calcula miradas, reputaciones, alianzas y posibles expulsiones»; pero yo al testigo (y juzgador) interior le sigo atribuyendo mucho peso, más en unas personas (con criterio) que en otras, obviamente.

Te voy a compartir una idea que me vino a la mente el otro día mientras corría por el paseo marítimo, y que me recuerda a tu historia del anillo de Giges y la protección que supuestamente otorga la invisibilidad. Imagínate que tienes 60 o 70 años, y pudieras intercambiarte con un joven de 20 o de 30, para volver a rejuvenecer. Que pudieras hacerlo sin castigo ni testigo ni nadie que lo supiera, porque es un acto «invisible», ¿lo harías? Fíjate que el incentivo es enorme: ¡¡rejuvenecer 40 años!! Yo respondo con un rotundo NO. Jamás podría convivir con un acto de egoísmo como ese, al quitar tantos años de vida a otra persona. Nadie lo sabe, nadie me juzga, pero con mi testigo interior ya tengo suficiente.

Avatar de Javier Jurado

Hola Amalio.

Sobre tu primera cuestión: no, no creo que sea simétrico. Pero creo que todos tenemos una experiencia cercana de cómo el grupo reacciona incomodado ante los más ejemplares y productivos. Aunque no los condene abiertamente, no parece que sea algo tan excepcional.

Esa brújula que menciono es inconsciente, toma la forma del testigo interior. Ha vuelto impersonal un juicio que, en realidad, procede de los otros. En el ejemplo que das, el malestar moral estaría evidentemente conectado con la injusticia que tantos juzgarían en ese acto, aunque no estén delante: se han hecho tribunal interior.

Gracias por comentar.

Avatar de Juan Manuel Grijalvo

Publicado en 1996 :

Los ordenadores son como el Anillo Único

https://www.grijalvo.com/Hfz002/hfz002_b_y_ordenador_Anillo_Unico.htm

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