Muy interesante, Javier, y muy bien explicado, se hace muy evidente la relación estrecha y directa entre comunicación, expansión e identidad nacional. Me ha resultado curioso (que no sorprendente) ese intento de generar un «cargo cult» de la tecnología entre los indios. El efectismo y la puesta en escena nunca está muy lejos de los intereses comerciales.
Estamos conectados temáticamente porque en estos días estoy investigando sobre Pony Express, ese predecesor cuadrúpedo del telégrafo tan propio del western. Tiene esa parte también romántica que lo hace muy interesante :)
Breve alusión he hecho a Pony Express, pero sí, es una historia no menor vinculada con esta. Deseando leerla.
Y sobre un “telegraph cult” no he tenido constancia, pero me extrañaría porque en los “cargo cult” se intentaba controlar un fenómeno positivo como el del suministro arbitrario de bienes, mientras que me da la sensación de que con el telégrafo las connotaciones no fueron especialmente venerables por parte de los indios. Basta ver el cuadro de Gast.
Me refería a los experimentos que mencionas, a los intentos de las compañías telegráficas de fascinar/someter a los indios con la parte «mágica» de la tecnología para disuadirles de sus sabotajes.
Sí, sí, te he entendido. Pero decía que creo que se quedó ahí, que no llegó a fraguarse después ningún culto indígena por intentar rescatar sus beneficios, como sucedió con los cargos… Gracias por la aclaración.
Increíble el repaso que haces a este momento histórico en el que se vivía, como ahora, un momento donde la comunicación más globalizada creaba una ficción de cercanía. Muy muy interesante
Lo que más me llama la atención es cómo un simple cable pudo unir un país tan enorme y tan distinto. No solo cambió la comunicación, sino que cambió la forma de sentirse parte de un mismo lugar.
Y me quedo con una pregunta muy simple: ¿sin el telégrafo, Estados Unidos habría llegado a ser un país cohesionado tan rápido?
Me pregunto cómo gestionaban el enrutamiento y la prioridad de los mensajes. Buscando un poco en Google veo que cada línea sólo podía enviar cuatro mensajes simultáneamente, pero si las líneas estaban abiertas al uso de particulares, de empresas, del gobierno, de la prensa... Parece que haría falta una gestión del tráfico bastante complicada, quizás más innovadora que el aparato mismo?
Es muy cierto, Eduardo, que para que la tecnología funcionase y fuese útil la gestión y los protocolos más burocráticos fueron muy importantes. Lo de los cuatro mensajes a la vez que yo sepa solo llegó con el quadruplex de Edison de 1874. Hasta entonces solo iba un mensaje por línea. Las rutas solían ser estáticas y llevar prioridad por orden de llegada (FIFO). Otra cosa es que el gobierno federal pudiera “colarse” teniendo prioridad o emplear alguna línea dedicada. Hizo falta mucha estandarización y una gestión del tráfico muy eficiente para que el invento triunfase. Gracias por tu comentario.
Muy interesante, Javier, y muy bien explicado, se hace muy evidente la relación estrecha y directa entre comunicación, expansión e identidad nacional. Me ha resultado curioso (que no sorprendente) ese intento de generar un «cargo cult» de la tecnología entre los indios. El efectismo y la puesta en escena nunca está muy lejos de los intereses comerciales.
Estamos conectados temáticamente porque en estos días estoy investigando sobre Pony Express, ese predecesor cuadrúpedo del telégrafo tan propio del western. Tiene esa parte también romántica que lo hace muy interesante :)
Breve alusión he hecho a Pony Express, pero sí, es una historia no menor vinculada con esta. Deseando leerla.
Y sobre un “telegraph cult” no he tenido constancia, pero me extrañaría porque en los “cargo cult” se intentaba controlar un fenómeno positivo como el del suministro arbitrario de bienes, mientras que me da la sensación de que con el telégrafo las connotaciones no fueron especialmente venerables por parte de los indios. Basta ver el cuadro de Gast.
Me refería a los experimentos que mencionas, a los intentos de las compañías telegráficas de fascinar/someter a los indios con la parte «mágica» de la tecnología para disuadirles de sus sabotajes.
Sí, sí, te he entendido. Pero decía que creo que se quedó ahí, que no llegó a fraguarse después ningún culto indígena por intentar rescatar sus beneficios, como sucedió con los cargos… Gracias por la aclaración.
Increíble el repaso que haces a este momento histórico en el que se vivía, como ahora, un momento donde la comunicación más globalizada creaba una ficción de cercanía. Muy muy interesante
Lo que más me llama la atención es cómo un simple cable pudo unir un país tan enorme y tan distinto. No solo cambió la comunicación, sino que cambió la forma de sentirse parte de un mismo lugar.
Y me quedo con una pregunta muy simple: ¿sin el telégrafo, Estados Unidos habría llegado a ser un país cohesionado tan rápido?
Me pregunto cómo gestionaban el enrutamiento y la prioridad de los mensajes. Buscando un poco en Google veo que cada línea sólo podía enviar cuatro mensajes simultáneamente, pero si las líneas estaban abiertas al uso de particulares, de empresas, del gobierno, de la prensa... Parece que haría falta una gestión del tráfico bastante complicada, quizás más innovadora que el aparato mismo?
Es muy cierto, Eduardo, que para que la tecnología funcionase y fuese útil la gestión y los protocolos más burocráticos fueron muy importantes. Lo de los cuatro mensajes a la vez que yo sepa solo llegó con el quadruplex de Edison de 1874. Hasta entonces solo iba un mensaje por línea. Las rutas solían ser estáticas y llevar prioridad por orden de llegada (FIFO). Otra cosa es que el gobierno federal pudiera “colarse” teniendo prioridad o emplear alguna línea dedicada. Hizo falta mucha estandarización y una gestión del tráfico muy eficiente para que el invento triunfase. Gracias por tu comentario.
Excelente artículo, como casi todos. Gracias.
Como complemento, respecto al desarrollo posterior de la radiotelegrafía, ver:
https://calnavegar.blogspot.com/2013/02/la-radiotelegrafia-bordo-de-los-buques.html
Muchas gracias, Román. Es un tema muy interesante. Y un lujo tenerte por aquí “navegando” entre mis publicaciones.