La penúltima pregunta: ¿seguiremos buscando el eco humano que legitime al algoritmo, o acabaremos aceptando la voz sintética como árbitro último del relato económico, político o social?
El matiz: esta pregunta también enmarca todo el debate sobre el futuro de la humanidad.
La respuesta: ni idea. Pero yo quiero pensar que la conexión emocional persona a persona (o a grupo de personas) seguirá marcando el paso. Vamos, que nos seguirán manipulando, persuadiendo, engañando … mentes humanas aumentadas por herramientas cognitivas varias. No máquinas 100% autónomas. Pero ¿podría darse un híbrido entre ambos escenarios?
Y otra pregunta que está relacionada aunque no lo parezca: ¿por qué me paso 20’ de la mañana del sábado leyéndote a ti, en lugar de las otras millones de lecturas o de cosas que podría estar haciendo?
Gracias, Fernando. Estoy de acuerdo contigo en que la conexión emocional persona a persona seguirá siendo clave (mientras no nos engañen). Creo que vamos a vivir un premium de lo humano, como la artesanía hecha a mano retiene todavía su mercado frente a la producción industrial y por la que estamos dispuestos a pagar un plus.
Sobre la otra pregunta... supongo que surgen afinidades y simpatías oscuras de esta caja negra que es nuestro cerebro que tampoco somos capaces de descifrar, muy ligadas a esa conexión persona a persona. ¡Gracias por dedicarme un rato! ¡no me pierdo uno de los tuyos!
Muy bien hilado, como siempre. Y me he echado unas risas con Ronaldo y con la viñeta del perro.
Una pequeña reflexión sobre la diferencia entre "narrativa" y cualquier otro tipo de discurso. Entiendo que es una diferencia útil, pero de forma estricta creo que cualquier descripción de relaciones causales, incluso las ecuaciones de la física, son formas de narración. Primero sucede esto, luego sucede aquello. Ahora bien, cuando hablamos de "narrativa" en el sentido en que lo usas tú aquí, ¿en qué consiste la diferencia? Y creo que lo fundamental es que contiene "personajes", antropomorfizaciones de sistemas (empresas, IAs, países, gobiernos) que como tales vienen cargadas de montones de supuestos no examinados, y de vinculaciones emocionales más allá del dato.
Por ejemplo, esa narración, que tiene todos los visos de un microrrelato bastante artero, en el que Anthropic describe cómo "Mythos" (antropomorfización donde las haya) "se escapó". Fíjate todo lo que se cuela gratuitamente en esa frase: personalidad, iniciativa, voluntad, conciencia... Un subtexto muy conveniente para el empresa que lo cuenta, claro. Creo que cuando hablamos de ello, aunque resulte difícil, deberíamos no hacerles el juego. El texto de Arjona no solo no parece cuestionar el relato, sino que incide en la personificación una y otra vez.
Buenas, Javier. Vuelvo a pasar por los comentarios para felicitarte por tamaña publicación, como suele ser habitual en tu vigor al contarnos tantas y tan buenas historias. Encima, si hay cachitos de H. G. Wells por aquí, pues mejor que mejor. El tema radiofónico me atrae sobremanera, y su extensión o evolución posterior.
Pasa, en cierta medida, que los boletines han evolucionado: ahora en las listas de correo veo algo de radio, de tele, o en los pódcasts o los vídeos de creadores. Quizá haya brío allí. Cómo se relacionan las personas con esto, el mercado, las empresas... vaya. Repercusiones que siempre tienes a bien relucir en tus publicaciones. No me extiendo más; no pretendo fatigar la lectura de este agradecimiento que, espero, traiga muchos más, como tus publicaciones.
Gran artículo, Javi. Todo un temazo esto que traes hoy.
Desde mi punto de vista, creo que lo más difícil es aceptar lo difícil que es poder discernir en el mundo actual lo que puede ser un burdo intento de imposición narrativa, de un sosegado análisis de los hechos y evaluación de los posibles riesgos.
En los últimos meses, tanto a modo personal como en el trabajo, he estado trasteando más con distintas herramientas de IA y he visto claro que son magníficas para potenciar la productividad en casi cualquier ámbito. Por supuesto, como cualquier herramienta, únicamente será verdaderamente útil si se utiliza correctamente. El símil que me gusta es comparar las distintas herramientas de IA con Google. Google fue un buscador magnífico que revolucionó por completo Internet, pero a pesar de ello, una grandísima mayoría de la población (cualificada y no cualificada) nunca llegó a utilizar el buscador de forma efectiva. La intuición me dice que en el caso de la IA pasará 'lo mismo', lo que inevitablemente forzará que los cambios sean muchísimo más lentos de lo que algunas empresas vaticinan (como bien dices, posiblemente de forma interesada ante la prevista salida a bolsa este año de OpenAI, Anthropic y SpaceX).
Lo que es innegablemente bueno de las herramientas de IA es que se pueden utilizar en ambas direcciones. Con unos minutos de configuración básica, te puedes crear herramientas en casi cualquier aplicación de las comunes (Claude, ChatGPT, Gemini...) que te ayuden a identificar sesgos en las cosas que lees. Las narrativas pueden ser más sofisticadas gracias a los avances tecnológicos, pero por suerte tenemos acceso a esas mismas herramientas con las que podemos combatirlo.
La penúltima pregunta: ¿seguiremos buscando el eco humano que legitime al algoritmo, o acabaremos aceptando la voz sintética como árbitro último del relato económico, político o social?
El matiz: esta pregunta también enmarca todo el debate sobre el futuro de la humanidad.
La respuesta: ni idea. Pero yo quiero pensar que la conexión emocional persona a persona (o a grupo de personas) seguirá marcando el paso. Vamos, que nos seguirán manipulando, persuadiendo, engañando … mentes humanas aumentadas por herramientas cognitivas varias. No máquinas 100% autónomas. Pero ¿podría darse un híbrido entre ambos escenarios?
Y otra pregunta que está relacionada aunque no lo parezca: ¿por qué me paso 20’ de la mañana del sábado leyéndote a ti, en lugar de las otras millones de lecturas o de cosas que podría estar haciendo?
Sabes muy bien el porqué: porque es una de las mejores cosas que puedes hacer un sábado por la mañana 😉
😁
Gracias, Fernando. Estoy de acuerdo contigo en que la conexión emocional persona a persona seguirá siendo clave (mientras no nos engañen). Creo que vamos a vivir un premium de lo humano, como la artesanía hecha a mano retiene todavía su mercado frente a la producción industrial y por la que estamos dispuestos a pagar un plus.
Sobre la otra pregunta... supongo que surgen afinidades y simpatías oscuras de esta caja negra que es nuestro cerebro que tampoco somos capaces de descifrar, muy ligadas a esa conexión persona a persona. ¡Gracias por dedicarme un rato! ¡no me pierdo uno de los tuyos!
Muy bien hilado, como siempre. Y me he echado unas risas con Ronaldo y con la viñeta del perro.
Una pequeña reflexión sobre la diferencia entre "narrativa" y cualquier otro tipo de discurso. Entiendo que es una diferencia útil, pero de forma estricta creo que cualquier descripción de relaciones causales, incluso las ecuaciones de la física, son formas de narración. Primero sucede esto, luego sucede aquello. Ahora bien, cuando hablamos de "narrativa" en el sentido en que lo usas tú aquí, ¿en qué consiste la diferencia? Y creo que lo fundamental es que contiene "personajes", antropomorfizaciones de sistemas (empresas, IAs, países, gobiernos) que como tales vienen cargadas de montones de supuestos no examinados, y de vinculaciones emocionales más allá del dato.
Por ejemplo, esa narración, que tiene todos los visos de un microrrelato bastante artero, en el que Anthropic describe cómo "Mythos" (antropomorfización donde las haya) "se escapó". Fíjate todo lo que se cuela gratuitamente en esa frase: personalidad, iniciativa, voluntad, conciencia... Un subtexto muy conveniente para el empresa que lo cuenta, claro. Creo que cuando hablamos de ello, aunque resulte difícil, deberíamos no hacerles el juego. El texto de Arjona no solo no parece cuestionar el relato, sino que incide en la personificación una y otra vez.
Muy buen texto, Javier. Fan del párrafo del caballo de Troya.
Buenas, Javier. Vuelvo a pasar por los comentarios para felicitarte por tamaña publicación, como suele ser habitual en tu vigor al contarnos tantas y tan buenas historias. Encima, si hay cachitos de H. G. Wells por aquí, pues mejor que mejor. El tema radiofónico me atrae sobremanera, y su extensión o evolución posterior.
Pasa, en cierta medida, que los boletines han evolucionado: ahora en las listas de correo veo algo de radio, de tele, o en los pódcasts o los vídeos de creadores. Quizá haya brío allí. Cómo se relacionan las personas con esto, el mercado, las empresas... vaya. Repercusiones que siempre tienes a bien relucir en tus publicaciones. No me extiendo más; no pretendo fatigar la lectura de este agradecimiento que, espero, traiga muchos más, como tus publicaciones.
¡Una ventura de leerte!
Gran artículo, Javi. Todo un temazo esto que traes hoy.
Desde mi punto de vista, creo que lo más difícil es aceptar lo difícil que es poder discernir en el mundo actual lo que puede ser un burdo intento de imposición narrativa, de un sosegado análisis de los hechos y evaluación de los posibles riesgos.
En los últimos meses, tanto a modo personal como en el trabajo, he estado trasteando más con distintas herramientas de IA y he visto claro que son magníficas para potenciar la productividad en casi cualquier ámbito. Por supuesto, como cualquier herramienta, únicamente será verdaderamente útil si se utiliza correctamente. El símil que me gusta es comparar las distintas herramientas de IA con Google. Google fue un buscador magnífico que revolucionó por completo Internet, pero a pesar de ello, una grandísima mayoría de la población (cualificada y no cualificada) nunca llegó a utilizar el buscador de forma efectiva. La intuición me dice que en el caso de la IA pasará 'lo mismo', lo que inevitablemente forzará que los cambios sean muchísimo más lentos de lo que algunas empresas vaticinan (como bien dices, posiblemente de forma interesada ante la prevista salida a bolsa este año de OpenAI, Anthropic y SpaceX).
Lo que es innegablemente bueno de las herramientas de IA es que se pueden utilizar en ambas direcciones. Con unos minutos de configuración básica, te puedes crear herramientas en casi cualquier aplicación de las comunes (Claude, ChatGPT, Gemini...) que te ayuden a identificar sesgos en las cosas que lees. Las narrativas pueden ser más sofisticadas gracias a los avances tecnológicos, pero por suerte tenemos acceso a esas mismas herramientas con las que podemos combatirlo.
Muchas gracias, Miguel.
Habrá que hacer, como dices, por intentar domarlas haciendo honor a esa máxima de que si no podemos con ellas habrá que enfrentarlas entre ellas.