Muy interesante lo esencial de lo diseñado. Muy cercano al ingenio del posterior "hacking", y tan enfrentado, en el ámbito ya de la producción, a la obsolescencia programada. Gracias.
Antes de empezar a leer he intentado adivinar cuáles serían esos objetos perfectos, y sólo se me ha ocurrido la rueda. Y quizás el libro, que pareció amenazado por el electrónico, pero me da la impresión de que el viejo papel ha vuelto a reclamar su sitio. En cambio no he pensado en ninguno de esos objetos, que uso diariamente, y que efectivamente son perfectos, agujas, tijeras, cucharas... De hecho, muchos de ellos los he heredado de mi abuela y funcionan mejor que los que yo había comprado nuevos, como las tijeras.
Qué razón tienes con el libro. Del rollo de papiro y el pergamino al códice y de ahí hasta hoy… bien podría haber entrado. Pero al libro quizá merezca la pena dedicarle una entrada específica, ¿no te parece? Es inaceptable que en este espacio esa tecnología no haya tenido su momento aún…
Y qué buena conexión la de esas herramientas con las abuelas, síntoma inequívoco de su durabilidad… es inspirador.
¿Una entrada específica para el libro? ¡Deseando leerla! Otro objeto que nos acompaña en nuestra vida cotidiana y no valoramos. Yo no sabría vivir, viajar, relajarme... sin uno de ellos en la mano, y en cambio no me había planteado lo maravillosos que son hasta que leí "El infinito en un junco".
Se me vienen a la mente objetos insuperables como la fregona de nuestro compatriota Manuel Jalón, la pinza de tender la ropa, de las comunidades shakers en el XVIII, pero sobre todo el alfabeto latino.
La fregona no la inventó el zaragozano pues ya se usaba en las fragatas británicas en el siglo XVIII. Su aportación fue la incorporación de un escurridor mejorado anclado al cubo.
Gracias por la recomendación. Magnífico artículo. La historia de la letra es la historia misma. Y si, cierto, no es un objeto, pero si la mayor tecnología que hemos desarrollado.
Yo pondría en esta lista la guitarra eléctrica. Creo que Leo Fender y Les Paul acertaron con el diseño en los años 50 del siglo pasado y todo lo que ha venido después son ligeras variaciones. Y con la guitarra española creo que ocurre lo mismo. En ambas se siguen haciendo innovaciones pero el diseño es muy perfecto y acertado.
Buen apunte, Pablo. Y mira que yo también la toco, como sabes, pero no pensé en ella. Aunque estaría un poco en la frontera. Conserva desde hace siglos un cuerpo de resonancia de madera, un mástil con trastes, seis cuerdas tensadas que producen sonido al vibrar… Acabo de leer que ese esquema, heredero de los laúdes árabes y europeos medievales, se fijó definitivamente entre los siglos XVII y XIX, hasta consolidarse en la guitarra clásica moderna de Antonio de Torres (siglo XIX), que estableció las proporciones de caja, mástil y disposición de cuerdas que aún hoy dominan. Ningún rediseño posterior ha conseguido desplazar ese modelo en lo fundamental: incluso las guitarras eléctricas conservan cuerdas, mástil y caja (aunque esta sea maciza), manteniendo la lógica de “pulsar, tensar, resonar”.
Sin embargo, también es cierto que la guitarra ha vivido constantes variaciones, quizá en su “periferia”: tipos de cuerdas (tripa, nailon, acero), sistemas de amplificación, formas de la caja, diseño ergonómico, experimentos con 7, 8 o más cuerdas, guitarras sin trastes o con afinaciones alternativas. En ese sentido, no está “cerrada” en la misma medida que una aguja o un clip, porque es objeto de innovación estética, cultural y tecnológica.
Me ha recordado al artista y diseñador italiano Bruno Munari, quien decía lo siguiente sobre el proceso de diseño:
«Complicar es fácil, simplificar es difícil. Para complicar, basta con añadir todo lo que se quiera: colores, formas, acciones, decoraciones, personajes, ambientes llenos de cosas […] Para simplificar, hay que eliminar, y para eliminar hay que saber qué eliminar […] Eliminar en lugar de añadir significa reconocer la esencia de las cosas».
Como dices, vivimos en una sociedad que nos incita constantemente a sumar y añadir, nunca a eliminar. Sin embargo, el desafío del diseño radica en la reducción, en la capacidad de restar y simplificar. Y en saber cuestionar la necesidad de actuar.
Muy interesante lo esencial de lo diseñado. Muy cercano al ingenio del posterior "hacking", y tan enfrentado, en el ámbito ya de la producción, a la obsolescencia programada. Gracias.
Antes de empezar a leer he intentado adivinar cuáles serían esos objetos perfectos, y sólo se me ha ocurrido la rueda. Y quizás el libro, que pareció amenazado por el electrónico, pero me da la impresión de que el viejo papel ha vuelto a reclamar su sitio. En cambio no he pensado en ninguno de esos objetos, que uso diariamente, y que efectivamente son perfectos, agujas, tijeras, cucharas... De hecho, muchos de ellos los he heredado de mi abuela y funcionan mejor que los que yo había comprado nuevos, como las tijeras.
Qué razón tienes con el libro. Del rollo de papiro y el pergamino al códice y de ahí hasta hoy… bien podría haber entrado. Pero al libro quizá merezca la pena dedicarle una entrada específica, ¿no te parece? Es inaceptable que en este espacio esa tecnología no haya tenido su momento aún…
Y qué buena conexión la de esas herramientas con las abuelas, síntoma inequívoco de su durabilidad… es inspirador.
¡Gracias por comentar!
¿Una entrada específica para el libro? ¡Deseando leerla! Otro objeto que nos acompaña en nuestra vida cotidiana y no valoramos. Yo no sabría vivir, viajar, relajarme... sin uno de ellos en la mano, y en cambio no me había planteado lo maravillosos que son hasta que leí "El infinito en un junco".
Maravilloso libro sobre el libro.
La fascinante historia del libro ¡deseando conocer tu interpretación!
Me maravilla lo desapercibido que nos pasa los increíble. Maravilloso texto
Se me vienen a la mente objetos insuperables como la fregona de nuestro compatriota Manuel Jalón, la pinza de tender la ropa, de las comunidades shakers en el XVIII, pero sobre todo el alfabeto latino.
La fregona no la inventó el zaragozano pues ya se usaba en las fragatas británicas en el siglo XVIII. Su aportación fue la incorporación de un escurridor mejorado anclado al cubo.
Vaya historia 😅 Siempre disputándonos cosas con los de la pérfida Albión…
Cierto. Pero si fue esta incorporación la que propició el despegue internacional del producto fregona (mocho+escurridor).
Muy buenas aportaciones, José Manuel. No había leído nunca nada sobre el origen de la pinza.
Sobre el alfabeto, aunque no sea material, desde luego fue una innovación revolucionaria. Te dejo esta por si te interesa: https://newsletter.ingenierodeletras.com/p/la-revolucion-del-alfabeto
Gracias por la recomendación. Magnífico artículo. La historia de la letra es la historia misma. Y si, cierto, no es un objeto, pero si la mayor tecnología que hemos desarrollado.
Que preciosidad Javier. Espero que nadie se ponga a medir la tasa de conversión de las cucharillas de café por el bien de la humanidad.
Muchas gracias por tu comentario. Por si te resulta interesante, a propósito de la obsesión por las tasas de conversión tan ligadas al marketing y al diseño, te dejo esta otra: https://newsletter.ingenierodeletras.com/p/la-paradoja-del-dato
Yo pondría en esta lista la guitarra eléctrica. Creo que Leo Fender y Les Paul acertaron con el diseño en los años 50 del siglo pasado y todo lo que ha venido después son ligeras variaciones. Y con la guitarra española creo que ocurre lo mismo. En ambas se siguen haciendo innovaciones pero el diseño es muy perfecto y acertado.
Buen apunte, Pablo. Y mira que yo también la toco, como sabes, pero no pensé en ella. Aunque estaría un poco en la frontera. Conserva desde hace siglos un cuerpo de resonancia de madera, un mástil con trastes, seis cuerdas tensadas que producen sonido al vibrar… Acabo de leer que ese esquema, heredero de los laúdes árabes y europeos medievales, se fijó definitivamente entre los siglos XVII y XIX, hasta consolidarse en la guitarra clásica moderna de Antonio de Torres (siglo XIX), que estableció las proporciones de caja, mástil y disposición de cuerdas que aún hoy dominan. Ningún rediseño posterior ha conseguido desplazar ese modelo en lo fundamental: incluso las guitarras eléctricas conservan cuerdas, mástil y caja (aunque esta sea maciza), manteniendo la lógica de “pulsar, tensar, resonar”.
Sin embargo, también es cierto que la guitarra ha vivido constantes variaciones, quizá en su “periferia”: tipos de cuerdas (tripa, nailon, acero), sistemas de amplificación, formas de la caja, diseño ergonómico, experimentos con 7, 8 o más cuerdas, guitarras sin trastes o con afinaciones alternativas. En ese sentido, no está “cerrada” en la misma medida que una aguja o un clip, porque es objeto de innovación estética, cultural y tecnológica.
¡Gracias en cualquier caso por comentar!
Me ha recordado al artista y diseñador italiano Bruno Munari, quien decía lo siguiente sobre el proceso de diseño:
«Complicar es fácil, simplificar es difícil. Para complicar, basta con añadir todo lo que se quiera: colores, formas, acciones, decoraciones, personajes, ambientes llenos de cosas […] Para simplificar, hay que eliminar, y para eliminar hay que saber qué eliminar […] Eliminar en lugar de añadir significa reconocer la esencia de las cosas».
Como dices, vivimos en una sociedad que nos incita constantemente a sumar y añadir, nunca a eliminar. Sin embargo, el desafío del diseño radica en la reducción, en la capacidad de restar y simplificar. Y en saber cuestionar la necesidad de actuar.
Te dejo un texto que escribí al respecto: https://fcolom.substack.com/p/el-arte-de-no-hacer-casi-nada