Preciosa clase magistral (no sé cómo denominar este artículo si no es de esa manera, que quiero que entiendas sincera, llena de respeto y admiración).
El otro día Pablo Malo (de quien disiento a menudo), al hablar de los límites de la moralidad, proponía una afirmación que, cuando menos, va a contracorriente: la prolongación de la vida humana gracias a los avances médicos podría tener algo de inmoral.
Sin profundizar en ello, sí que me parece que el ser humano contemporáneo (al menos el WEIRD del Joseph Henrich) se ha alejado tanto de la muerte que la ha convertido aséptico, secreto, vergonzante casi. Como si fuese una afrenta al progreso científico que nos convence cada día un poco más de nuestra inmortalidad.
Ya no dejamos que los viejos mueran en las camas de sus casas, ni aceptamos que no hay nada más que hacer: siempre hay un remedio, un último intento, una última esperanza. La esperanza de vida crece sin cesar; me pregunto si la calidad de esos últimos años, artificialmente prolongados, es suficientemente digna. Hay, lógicamente, egoísmo en el hecho de no querer morir, pero también lo hay en el deseo de que quien debe irse no lo haga aún, al coste que sea.
Los elefantes nos recuerdan que morir es un mimbre más de nuestra existencia. Con teología o sin ella, parecen comprenderla mejor que nosotros. Gracias por escribir por este tema, que por edad, va ocupando mis pensamientos cada día más.
Yo tengo claro que llevamos mucho tiempo centrados, como sociedad, en la métrica equivocada. Es mucho más importante garantizar calidad de vida en la vejez que intentar huir de lo inevitable. Si algún día logramos mejorar notablemente en la calidad de vida en la vejez, quizá sea el momento de retomar eso de intentar vivir más.
Empecé a leer el texto por curiosidad, y lo terminé emocionado. De la repisa materna a Heidegger sin que se note el salto... y esa imagen del elefante que se retira cuando ya no puede más, con su reloj de molares marcando el final... mamita. Es de esas ideas que se te quedan pegadas por días.
Dan ganas de releerlo, de enmarcarlo, de regalarlo, de subrayarlo todo. Precioso texto!
Gran post, especialmente lo de que y no pueden masticar la dureza del mundo. Gracias, una maravilla empezar el año conociéndote. Y gracias por aportar, sin pedir, a la comunidad. Él que da, recibe. Un abz. Paz y Amor ❤️
Muchas gracias por compartir este escrito es muy bueno. Me gusto mucho como finaliza "la muerte no es decorativa ni heroica. Es naturalmente humilde y compasiva. Se limita a estar, a tocar, a permanecer un poco más al lado del cuerpo que deja de ser cuerpo. Y después, a seguir adelante con una mezcla de peso y continuidad, como hacen todas las comunidades que han aprendido que la vida no se sostiene sin memoria."
Me alegro mucho de que te haya gustado. La respuesta animal es una “normalización” de la muerte que nos resulta chocante en este momento en el que en gran medida se ha vuelto un tema tabú que no encaja bien con el discurso de positividad permanente. Gracias por comentar.
Los animales aceptan la vida y la muerte de la forma más sabia y valiente. Si no lo has visto, te recomiendo el documental "Lo que el pulpo me enseñó".
Preciosa clase magistral (no sé cómo denominar este artículo si no es de esa manera, que quiero que entiendas sincera, llena de respeto y admiración).
El otro día Pablo Malo (de quien disiento a menudo), al hablar de los límites de la moralidad, proponía una afirmación que, cuando menos, va a contracorriente: la prolongación de la vida humana gracias a los avances médicos podría tener algo de inmoral.
Sin profundizar en ello, sí que me parece que el ser humano contemporáneo (al menos el WEIRD del Joseph Henrich) se ha alejado tanto de la muerte que la ha convertido aséptico, secreto, vergonzante casi. Como si fuese una afrenta al progreso científico que nos convence cada día un poco más de nuestra inmortalidad.
Ya no dejamos que los viejos mueran en las camas de sus casas, ni aceptamos que no hay nada más que hacer: siempre hay un remedio, un último intento, una última esperanza. La esperanza de vida crece sin cesar; me pregunto si la calidad de esos últimos años, artificialmente prolongados, es suficientemente digna. Hay, lógicamente, egoísmo en el hecho de no querer morir, pero también lo hay en el deseo de que quien debe irse no lo haga aún, al coste que sea.
Los elefantes nos recuerdan que morir es un mimbre más de nuestra existencia. Con teología o sin ella, parecen comprenderla mejor que nosotros. Gracias por escribir por este tema, que por edad, va ocupando mis pensamientos cada día más.
Yo tengo claro que llevamos mucho tiempo centrados, como sociedad, en la métrica equivocada. Es mucho más importante garantizar calidad de vida en la vejez que intentar huir de lo inevitable. Si algún día logramos mejorar notablemente en la calidad de vida en la vejez, quizá sea el momento de retomar eso de intentar vivir más.
Simplemente brillante... qué ARTICULO TAN DELICADO...REPLETO DE INFORMACIÓN... QUÉ FRASES...BUFF...MI MÁS SINCERA ENHORABUENA...🙏🏼🙏🏼🙏🏼🌟🌟🌟✨✨💫💫💫
INFINITAS GRACIAS...🫂🫂
Empecé a leer el texto por curiosidad, y lo terminé emocionado. De la repisa materna a Heidegger sin que se note el salto... y esa imagen del elefante que se retira cuando ya no puede más, con su reloj de molares marcando el final... mamita. Es de esas ideas que se te quedan pegadas por días.
Dan ganas de releerlo, de enmarcarlo, de regalarlo, de subrayarlo todo. Precioso texto!
Excellent article. Moltes Felicitats .
Gràcies a tu!
Magistral, qué texto mejor escrito. Felicitaciones
Excelente!!
Muchas gracias, Néstor.
Bellísimo texto. Gracias.
¡Muchas gracias a ti!
Javier, una maravilla de artículo. Siempre es un placer leerte, tanto por todo lo que enseñas como por las puertas que abres. ¡Un abrazo!
Muchas gracias, Cristóbal. Encontrar a quien aprecia las puertas que me encuentro y comparto es siempre un placer.
Gran post, especialmente lo de que y no pueden masticar la dureza del mundo. Gracias, una maravilla empezar el año conociéndote. Y gracias por aportar, sin pedir, a la comunidad. Él que da, recibe. Un abz. Paz y Amor ❤️
Muchas gracias por compartir este escrito es muy bueno. Me gusto mucho como finaliza "la muerte no es decorativa ni heroica. Es naturalmente humilde y compasiva. Se limita a estar, a tocar, a permanecer un poco más al lado del cuerpo que deja de ser cuerpo. Y después, a seguir adelante con una mezcla de peso y continuidad, como hacen todas las comunidades que han aprendido que la vida no se sostiene sin memoria."
Me alegro mucho de que te haya gustado. La respuesta animal es una “normalización” de la muerte que nos resulta chocante en este momento en el que en gran medida se ha vuelto un tema tabú que no encaja bien con el discurso de positividad permanente. Gracias por comentar.
Qué preciosidad
Los animales aceptan la vida y la muerte de la forma más sabia y valiente. Si no lo has visto, te recomiendo el documental "Lo que el pulpo me enseñó".
Gran texto, como siempre.
Felices fiestas Javier.
No sé si sabia o valiente son adjetivos que podamos concederles, pero desde luego nos hacen pensar en que las nuestras podrían ser mejores.
Sobre el documental, lo conozco, y me resultó curioso, gracias.
Felices fiestas a ti también, Marta, y gracias por pasarte.
Javier, gracias. Información, erudición y sentimiento con un lenguaje que llega
Gracias a ti, Jesús.
Qué hermoso texto. Muchas gracias 🙏🏼🙏🏼🙏🏼
Me alegro de que te haya gustado.