Mi fondo de inversión me tiene en un aprieto, porque por un lado quiero que la burbuja reviente, que deje caer todos los recursos que están atrapados en ella para que estos alimenten esa diversificación tan necesaria que mencionas, pero por otro no quiero perder el 40% de mis ahorros.
Bromas aparte, aunque hay que seguir remando en la dirección adecuada, soltando advertencias tan bien informadas y articuladas como ésta, los tiempos que manejamos no dejan espacio para mucho más que la lógica del mercado. Como dices de pasada sobre Europa, incluso los intentos de regular pueden ser negativos -porque en este punto se regula a ciegas, porque todo está sucediendo demasiado rápido. Creo que no queda otra que esperar la debacle de las salidas a bolsa de este año, y que esto conduzca a una corrección...
Qué rápido se ha desinflado el entusiasmo inicial sobre la IA, al menos a pie de calle, fuera de las oficinas de los inversores.
Magnífico artículo, Javi. Has conseguido hilar tres temas sobre los que he leído bastante y que nunca habría puesto juntos en un texto.
Tu texto además ha conectado perfectamente con algo que llevo tiempo discutiendo con bastante gente, de manera bastante pesimista para lo que suelo ser yo. Las burbujas que mencionas (ferrocarril, puntocom) tenían mecanismos de reset parcial porque existían contrapesos que limitaban cuánto podían consolidar los que sobrevivían a la burbuja. En 2001 cayeron todas las empresas que no tenían un modelo, y el terreno quedó libre para que emergieran nuevas empresas con una propuesta firme. Eso ahora no está garantizado: si revienta la burbuja, los que tienen la capacidad de cómputo, los datos, el talento y la infraestructura energética sobrevivirán. Exactamente los mismos que ya controlan todo el capital. Cosas como que Estados Unidos haya retirado la presión antimonopolio tampoco ayudarán en ese efecto liberador (como sí que se hizo en el pasado).
Si me lanzo (arriesgando) a tu metáfora irlandesa: la hambruna fue tan letal no solo porque la patata falló, sino porque la estructura de la propiedad de la tierra no permitía acceder a los cultivos alternativos que sí que existían. El trigo crecía, pero pertenecía a los terratenientes ingleses, que estaban protegidos por la ley y a los que los irlandeses no podían acceder ni aunque murieran de hambre. Con la IA ocurre algo “parecido”: si explota la burbuja, las nuevas arquitecturas, las nuevas apuestas y los nuevos actores no quedarán libres para el primero que pase. Todo ello ya está bajo el control de 10 ó 15 empresas que controlan la infraestructura, el cómputo y los datos.
El colapso de la burbuja puede no liberar nada esta vez.
Me gusta que menciones el tema de la patata irlandesa, porque me parece que tiene muchas más lecciones que darnos de las aportadas en el post. Irlanda en aquella época tenía una agricultura lo suficientemente diversificada para aguantar la plaga de la patata (¡y, de hecho, Irlanda exportaba alimentos durante la plaga!), pero las normas políticas y económicas fueron la que crearon una situación de "fragilidad inducida".
Creo que estamos repitiendo algo parecido. La investigación tecnológica, en sí misma, es inherentemente antifrágil: si una rama de la investigación no sale adelante, habrá otra que sí lo haga. La investigación, en conjunto y a largo plazo, siempre aportará exponencialmente más beneficios que gastos. El problema es que nuevamente estamos induciendo fragilidad por un esquema político y económico.
Y mi pregunta es: ¿Vamos a dejar que induzcan fragilidad? Y, más relevante, ¿Cual es la fuente de fragilidad inducida: la actual coyuntura político-económica, el sistema económico de los últimos 30 años o el capitalismo en sí mismo?
Gracias, J.E. Desde luego que a la Gran Hambruna irlandesa se le puede sacar mucha más punta, pero la publicación ya era suficientemente larga. Aun así, incluyendo las notas a pie, creo que reflejo lo que dices.
En cualquier caso, las preguntas que lanzas son pertinentes y muy alineadas con las que me hacía en la publicación. Yo creo que no es una coyuntura político-económica, forma parte del propio sistema que gracias a la especulación concentra activos en ciertos focos de innovación de forma enormemente provechosa a la larga. El problema es que, cuando la capacidad de crecimiento aumenta, también lo hace el estropicio. Hasta ahora la jugada nos ha salido razonablemente bien desde el punto de vista colectivo, con todos los damnificados transitorios que haya habido. Pero no estamos repitiendo el modelo. Lo estamos amplificando... y entonces pueden surgir cisnes negros.
Qué bonito artículo. La historia como laboratorio de estudio de los males (y éxitos de la humanidad). Y enhorabuena por las notas al pie también, tan necesarias e interesantes como el texto en sí!
Muchas gracias. Siempre he sentido debilidad por las notas al pie. En algunos de los mejores ensayos que he leído abrían cuestiones aún más interesantes que el propio texto.
Un artículo tremendo, Javier, no solo por encontrar las conexiones entre tres escenarios aparentemente dispares sino por hilarlas con tanto tino. Tienes una habilidad envidiable.
La IA como herramienta es solo la punta del iceberg, lo crítico es toda la infraestructura que la sostiene: fotónica, cobre, centros de datos, microprocesadores, memoria, sistemas de enfriamiento, energía... Es tal el ecosistema de materiales e industrias de las que depende su escabilidad que está empujando el mercado en múltiples direcciones a velocidad absurda.
En los últimos 6 meses, una parte del mundo ha estado corriendo en Bolsa buscando la siguiente microcap que se dispare de forma frenética, jugándose los ahorros a la carta de la esperanza y la avaricia. Es tan volátil que la más mínima duda en un trimestre de resultados hunde la cotización, tanto en empresas sólidas como deficitarias. Ya hay señales de cierta moderación y, como dice Edu, es de esperar una corrección importante.
Sea como sea, esto solo acaba de empezar y el rumbo que puede tomar es impredecible. Lo que ahora parece una dirección evidente puede virar en un instante. Mi yo optimista se está peleando constantemente con su contraparte escéptica y agorera :D
A quien interese, estos artículos de Leopold Aschenbrenner dan una idea de qué podríamos esperar en los próximos años en esta revolución tecnológica:
Muchas gracias, Iván. Ya te habrás figurado que este era el artículo del que te hablé con aquellas cañas que nos tomamos ;)
Y gracias por compartir los artículos de Aschenbrenner. Aunque veo que ya tienen un par de años y a este ritmo eso ya es vintage, es un trabajazo. Viendo por encima alguna de sus predicciones la tónica las ha confirmado, aunque su pronóstico sobre el advenimiento de la AGI - para 2027 - me parece que sigue en un terreno muy debatible.
Qué reflexiones más extraordinarias y más oportunas. El concepto de antifragilidad de Taleb es de mas necesaria aplicación que nunca (o de igual necesaria aplicación que los casos que citas, al menos) y será olvidado nuevamente en aras de una eficiencia y una productividad que hemos convertido en el nuevo Dios ante cuyo altar merece la pena sacrificar todo.
No soy decrecionista, pero la racionalidad que predicas exige una reflexión de la que a día de hoy estamos totalmente ayunos. Ya veremos cómo termina todo. El problema es que igual esta vez no podemos mirarlo tranquilamente comiendo palomitas. Muchas gracias por tu artículo.
Muchas gracias, Javier. Efectivamente Taleb está en el centro. El pensamiento apocalíptico es tentador, y no debemos dejarnos arrastrar por él, pero no sabemos qué cisnes negros nos esperan delante.
Muy buen artículo. Lleno de ideas, ejemplos (históricos) y metáforas interesantes. Comparto absolutamente las ideas sobre el papel que pueden jugar la eficacia y la eficiencia como valores exclusivos y excluyentes en cualquier sistema complejo, sea del tipo que sea o en el ámbito que sea. La diversidad es una garantía contra los abusos de cualquier elemento del sistema que busque asumir un protagonismo completo y exclusivo. Las hegemonías, en cualquier campo, no dejan de ser sino el triunfo de una simplicidad que oculta intereses o valores específicos. En este caso me parece especialmente importante insistir en la necesidad de diversificar los valores que orientan nuestras maneras de vivir. Probablemente es en esos equilibrios, diálogos e intercambios de valores donde se esconde lo que desde los griegos hemos denominado "vida buena".
Soy un seguidor de Yuk Hui, un autor que lleva tiempo insistiendo en esas ideas tan importantes y necesarias de la tecnodiversidad y la cosmotécnica. Muy interesante asimismo, el discurso de la astronuta sobre ser una tripulación en el planeta (no lo había oído). Hay que recuperar las ideas de principios del sigo XX de Buckminster Fuller sobre la tierra como nave espacial. Probablemente nos iría mucho mejor si empezáramos a pensarnos de esa forma. Pero, de la manera que somos, quizá necesitamos algun peligro o amenaza externa para poder empezar a considerarnos así. Gracias por tu trabajo!
Un cuarto caso para tu lista, este de dinero puro: la plata americana en la España imperial. Siglo y medio viviendo del metal en vez de construir industria propia, y cuando el flujo se hizo errático (piratería, competencia, agotamiento de las vetas más ricas), quedó una fachada hueca por dentro. Mismo mecanismo que describes: la eficiencia de un único recurso no solo desplaza a los demás, atrofia la capacidad de tenerlos cuando hacen falta.
La revolución de los precios fue nefasta, ciertamente. La abundancia de un bien preciado puede ser una auténtica maldición. Tengo pendiente una publicación al respecto. Gracias por traer la referencia.
¡Gracias por la mención! Creo que estoy demasiado encima de estas inversiones y movimientos bursátiles. A menudo son estériles y no tienen ninguna lógica humana.
Mi hipótesis es que cada vez nos convencen más de que vender muchos coches, atraer millones de turistas, y que las acciones tecnológicas suban, es lo que realmente nos conviene.
Una de las primeras cosas que aprendí cuando me interesé por las finanzas personales fue por la diversificación, sus efectos y su importancia a la hora de diseñar una cartera. No deja de ser el clásico «no poner los huevos en la misma cesta»: sencillo de entender pero difícil de aplicar cuando hay una expectativa o promesa de romper la mesa.
Es triste que teniendo medios para diversificar más que nunca y avanzar todo tipo de campos a la vez, caigamos en un todo o nada, siempre encomendados a un nuevo bálsamo de Fieragrás que solucione todos los problemas de una tacada. En fin, quizá no podamos vencer a nuestra propia naturaleza y seamos incapaces de seguir cavando.
Qué manera más lúcida de enfocarlo. Gracias por la síntesis y las conexiones. Abajo los monocultivos, porque todos nos sentimos capaces de predecir el futuro hasta que el futuro decide hacer algo que nadie había previsto.
Mi fondo de inversión me tiene en un aprieto, porque por un lado quiero que la burbuja reviente, que deje caer todos los recursos que están atrapados en ella para que estos alimenten esa diversificación tan necesaria que mencionas, pero por otro no quiero perder el 40% de mis ahorros.
Bromas aparte, aunque hay que seguir remando en la dirección adecuada, soltando advertencias tan bien informadas y articuladas como ésta, los tiempos que manejamos no dejan espacio para mucho más que la lógica del mercado. Como dices de pasada sobre Europa, incluso los intentos de regular pueden ser negativos -porque en este punto se regula a ciegas, porque todo está sucediendo demasiado rápido. Creo que no queda otra que esperar la debacle de las salidas a bolsa de este año, y que esto conduzca a una corrección...
Qué rápido se ha desinflado el entusiasmo inicial sobre la IA, al menos a pie de calle, fuera de las oficinas de los inversores.
Gran artículo.
Las estafas piramidales tienen un lado bueno: salirse a tiempo. ;)
Efectivamente estas advertencias caen más bien en saco roto. La lógica que maximiza el beneficio es imbatible mientras no hay crisis real.
Gracias por tus palabras.
Magnífico artículo, Javi. Has conseguido hilar tres temas sobre los que he leído bastante y que nunca habría puesto juntos en un texto.
Tu texto además ha conectado perfectamente con algo que llevo tiempo discutiendo con bastante gente, de manera bastante pesimista para lo que suelo ser yo. Las burbujas que mencionas (ferrocarril, puntocom) tenían mecanismos de reset parcial porque existían contrapesos que limitaban cuánto podían consolidar los que sobrevivían a la burbuja. En 2001 cayeron todas las empresas que no tenían un modelo, y el terreno quedó libre para que emergieran nuevas empresas con una propuesta firme. Eso ahora no está garantizado: si revienta la burbuja, los que tienen la capacidad de cómputo, los datos, el talento y la infraestructura energética sobrevivirán. Exactamente los mismos que ya controlan todo el capital. Cosas como que Estados Unidos haya retirado la presión antimonopolio tampoco ayudarán en ese efecto liberador (como sí que se hizo en el pasado).
Si me lanzo (arriesgando) a tu metáfora irlandesa: la hambruna fue tan letal no solo porque la patata falló, sino porque la estructura de la propiedad de la tierra no permitía acceder a los cultivos alternativos que sí que existían. El trigo crecía, pero pertenecía a los terratenientes ingleses, que estaban protegidos por la ley y a los que los irlandeses no podían acceder ni aunque murieran de hambre. Con la IA ocurre algo “parecido”: si explota la burbuja, las nuevas arquitecturas, las nuevas apuestas y los nuevos actores no quedarán libres para el primero que pase. Todo ello ya está bajo el control de 10 ó 15 empresas que controlan la infraestructura, el cómputo y los datos.
El colapso de la burbuja puede no liberar nada esta vez.
Me gusta que menciones el tema de la patata irlandesa, porque me parece que tiene muchas más lecciones que darnos de las aportadas en el post. Irlanda en aquella época tenía una agricultura lo suficientemente diversificada para aguantar la plaga de la patata (¡y, de hecho, Irlanda exportaba alimentos durante la plaga!), pero las normas políticas y económicas fueron la que crearon una situación de "fragilidad inducida".
Creo que estamos repitiendo algo parecido. La investigación tecnológica, en sí misma, es inherentemente antifrágil: si una rama de la investigación no sale adelante, habrá otra que sí lo haga. La investigación, en conjunto y a largo plazo, siempre aportará exponencialmente más beneficios que gastos. El problema es que nuevamente estamos induciendo fragilidad por un esquema político y económico.
Y mi pregunta es: ¿Vamos a dejar que induzcan fragilidad? Y, más relevante, ¿Cual es la fuente de fragilidad inducida: la actual coyuntura político-económica, el sistema económico de los últimos 30 años o el capitalismo en sí mismo?
Gracias, J.E. Desde luego que a la Gran Hambruna irlandesa se le puede sacar mucha más punta, pero la publicación ya era suficientemente larga. Aun así, incluyendo las notas a pie, creo que reflejo lo que dices.
En cualquier caso, las preguntas que lanzas son pertinentes y muy alineadas con las que me hacía en la publicación. Yo creo que no es una coyuntura político-económica, forma parte del propio sistema que gracias a la especulación concentra activos en ciertos focos de innovación de forma enormemente provechosa a la larga. El problema es que, cuando la capacidad de crecimiento aumenta, también lo hace el estropicio. Hasta ahora la jugada nos ha salido razonablemente bien desde el punto de vista colectivo, con todos los damnificados transitorios que haya habido. Pero no estamos repitiendo el modelo. Lo estamos amplificando... y entonces pueden surgir cisnes negros.
Gracias por enriquecer el debate.
Qué bonito artículo. La historia como laboratorio de estudio de los males (y éxitos de la humanidad). Y enhorabuena por las notas al pie también, tan necesarias e interesantes como el texto en sí!
Muchas gracias. Siempre he sentido debilidad por las notas al pie. En algunos de los mejores ensayos que he leído abrían cuestiones aún más interesantes que el propio texto.
Un artículo tremendo, Javier, no solo por encontrar las conexiones entre tres escenarios aparentemente dispares sino por hilarlas con tanto tino. Tienes una habilidad envidiable.
La IA como herramienta es solo la punta del iceberg, lo crítico es toda la infraestructura que la sostiene: fotónica, cobre, centros de datos, microprocesadores, memoria, sistemas de enfriamiento, energía... Es tal el ecosistema de materiales e industrias de las que depende su escabilidad que está empujando el mercado en múltiples direcciones a velocidad absurda.
En los últimos 6 meses, una parte del mundo ha estado corriendo en Bolsa buscando la siguiente microcap que se dispare de forma frenética, jugándose los ahorros a la carta de la esperanza y la avaricia. Es tan volátil que la más mínima duda en un trimestre de resultados hunde la cotización, tanto en empresas sólidas como deficitarias. Ya hay señales de cierta moderación y, como dice Edu, es de esperar una corrección importante.
Sea como sea, esto solo acaba de empezar y el rumbo que puede tomar es impredecible. Lo que ahora parece una dirección evidente puede virar en un instante. Mi yo optimista se está peleando constantemente con su contraparte escéptica y agorera :D
A quien interese, estos artículos de Leopold Aschenbrenner dan una idea de qué podríamos esperar en los próximos años en esta revolución tecnológica:
https://situational-awareness.ai/from-gpt-4-to-agi/
Muchas gracias, Iván. Ya te habrás figurado que este era el artículo del que te hablé con aquellas cañas que nos tomamos ;)
Y gracias por compartir los artículos de Aschenbrenner. Aunque veo que ya tienen un par de años y a este ritmo eso ya es vintage, es un trabajazo. Viendo por encima alguna de sus predicciones la tónica las ha confirmado, aunque su pronóstico sobre el advenimiento de la AGI - para 2027 - me parece que sigue en un terreno muy debatible.
Qué reflexiones más extraordinarias y más oportunas. El concepto de antifragilidad de Taleb es de mas necesaria aplicación que nunca (o de igual necesaria aplicación que los casos que citas, al menos) y será olvidado nuevamente en aras de una eficiencia y una productividad que hemos convertido en el nuevo Dios ante cuyo altar merece la pena sacrificar todo.
No soy decrecionista, pero la racionalidad que predicas exige una reflexión de la que a día de hoy estamos totalmente ayunos. Ya veremos cómo termina todo. El problema es que igual esta vez no podemos mirarlo tranquilamente comiendo palomitas. Muchas gracias por tu artículo.
Muchas gracias, Javier. Efectivamente Taleb está en el centro. El pensamiento apocalíptico es tentador, y no debemos dejarnos arrastrar por él, pero no sabemos qué cisnes negros nos esperan delante.
Gracias por comentar.
Muy buen artículo. Lleno de ideas, ejemplos (históricos) y metáforas interesantes. Comparto absolutamente las ideas sobre el papel que pueden jugar la eficacia y la eficiencia como valores exclusivos y excluyentes en cualquier sistema complejo, sea del tipo que sea o en el ámbito que sea. La diversidad es una garantía contra los abusos de cualquier elemento del sistema que busque asumir un protagonismo completo y exclusivo. Las hegemonías, en cualquier campo, no dejan de ser sino el triunfo de una simplicidad que oculta intereses o valores específicos. En este caso me parece especialmente importante insistir en la necesidad de diversificar los valores que orientan nuestras maneras de vivir. Probablemente es en esos equilibrios, diálogos e intercambios de valores donde se esconde lo que desde los griegos hemos denominado "vida buena".
Soy un seguidor de Yuk Hui, un autor que lleva tiempo insistiendo en esas ideas tan importantes y necesarias de la tecnodiversidad y la cosmotécnica. Muy interesante asimismo, el discurso de la astronuta sobre ser una tripulación en el planeta (no lo había oído). Hay que recuperar las ideas de principios del sigo XX de Buckminster Fuller sobre la tierra como nave espacial. Probablemente nos iría mucho mejor si empezáramos a pensarnos de esa forma. Pero, de la manera que somos, quizá necesitamos algun peligro o amenaza externa para poder empezar a considerarnos así. Gracias por tu trabajo!
Muchas gracias, Xavier. Muy interesantes tus aportaciones.
Un cuarto caso para tu lista, este de dinero puro: la plata americana en la España imperial. Siglo y medio viviendo del metal en vez de construir industria propia, y cuando el flujo se hizo errático (piratería, competencia, agotamiento de las vetas más ricas), quedó una fachada hueca por dentro. Mismo mecanismo que describes: la eficiencia de un único recurso no solo desplaza a los demás, atrofia la capacidad de tenerlos cuando hacen falta.
La revolución de los precios fue nefasta, ciertamente. La abundancia de un bien preciado puede ser una auténtica maldición. Tengo pendiente una publicación al respecto. Gracias por traer la referencia.
Muy bueno 👏🏻👏🏻
¡Gracias por la mención! Creo que estoy demasiado encima de estas inversiones y movimientos bursátiles. A menudo son estériles y no tienen ninguna lógica humana.
Mi hipótesis es que cada vez nos convencen más de que vender muchos coches, atraer millones de turistas, y que las acciones tecnológicas suban, es lo que realmente nos conviene.
Gracias por la mención
Gracias a ti por aquella reflexión.
"Entonces descubrimos que aquello que llamábamos grasa era, en realidad, músculo de emergencia" Genial
Muchas gracias, Xavi.
Una de las primeras cosas que aprendí cuando me interesé por las finanzas personales fue por la diversificación, sus efectos y su importancia a la hora de diseñar una cartera. No deja de ser el clásico «no poner los huevos en la misma cesta»: sencillo de entender pero difícil de aplicar cuando hay una expectativa o promesa de romper la mesa.
Es triste que teniendo medios para diversificar más que nunca y avanzar todo tipo de campos a la vez, caigamos en un todo o nada, siempre encomendados a un nuevo bálsamo de Fieragrás que solucione todos los problemas de una tacada. En fin, quizá no podamos vencer a nuestra propia naturaleza y seamos incapaces de seguir cavando.
Muchas gracias por tu necesario artículo.
Muy bueno 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?
Claro, Roberto. Muchas gracias.
Excelente arrículo, los paralelismos no podrían ser mas acertados.
Por desgracia, esa mentalidad "private equity" de optimizar todo al máximo y eliminar lo "menos productivo" cada vez se extiende a más sectores.
Y no viene mal recordar de vez en cuando los peligros de apostarlo todo a una sola carta, por mucho que sea la mejor disponible o la más probable.
Qué manera más lúcida de enfocarlo. Gracias por la síntesis y las conexiones. Abajo los monocultivos, porque todos nos sentimos capaces de predecir el futuro hasta que el futuro decide hacer algo que nadie había previsto.