A mi parecer, uno de los mayores problemas de esta "cultura de la dopamina" es un exceso de estímulos. No abogo por un romanticismo bucólico, y defiendo el uso de internet y tecnologías varias, pero a mi experiencia personal le resulta aversivo saltar de una noticia a otra, de una imagen a otra, etc.... No tengo problema en navegar un rato y elegir un video de tres horas, un partido de futbol o un libro/artículo, pero si voy saltando de aquí para allá me pongo tenso, por así decir. Creo que esto aplica a varias de las cosas señaladas en la tabla de la "aceleración" que has puesto.
Yo diría que el "amor" al saber casi siempre ha sido minoritario, practicado sobre todo por personas dentro de grupos que reforzaban tal dedicación. Hablar de saber o conocimiento es tan amplio que nos perdemos, ya que hay personas con gran conocimiento sobre cuestiones pero que no se cuestionan las finalidades que persiguen, y viceversa, hay personas muy reflexivas sobre sí y que les "vale verga" el conocimiento de distintas temáticas. También hay gente con conocimientos excelsos sobre aspectos concretos de mil ramas del saber y otra con una comprensión profunda de ciertos fundamentos generales.
Es cierto que los inicios de conocer y reflexionar son aversivos, especialmente cuando menos lo hayas hecho con anterioridad. Sin embargo, el conocimiento hace bien en vez de mal, contrariamente a lo que enuncian ciertos pesimistas. Una información conocida puede causarte rechazo o dolor, pero el conocimiento te enseñará a manejar eso y a entender porqué sucede. Eso sí, tampoco hay que fetichizar el conocer cual burro tras zanahoria que jamás comerá.
No obstante, creo que tanto la pastilla azul como la roja pueden hacer bien a distintos tipos de personas. La roja te hace más autónomo, eso sí, y depara otras vistas que no puedes ver si tomas la azul, que también tiene visiones que jamás verás con la roja.
Hay una novela de Arthur C. Clarke que podría venir a cuento aquí. Es "The City and the Stars" y está escrita y publicada cuando todo esto era, obviamente, ciencia-ficción.
Muchas gracias por tu detallado y abierto comentario, Jaime. Pasan los siglos y milenios y la prudencia aristotélica sigue siendo una guía transcultural esencial para abordar cualquier asunto. ¡Nos leemos!
Te estás especializando en redactar textos que despiertan conciencias, buenísimo Javier!
Me alegro de que te haya gustado.
A mi parecer, uno de los mayores problemas de esta "cultura de la dopamina" es un exceso de estímulos. No abogo por un romanticismo bucólico, y defiendo el uso de internet y tecnologías varias, pero a mi experiencia personal le resulta aversivo saltar de una noticia a otra, de una imagen a otra, etc.... No tengo problema en navegar un rato y elegir un video de tres horas, un partido de futbol o un libro/artículo, pero si voy saltando de aquí para allá me pongo tenso, por así decir. Creo que esto aplica a varias de las cosas señaladas en la tabla de la "aceleración" que has puesto.
Yo diría que el "amor" al saber casi siempre ha sido minoritario, practicado sobre todo por personas dentro de grupos que reforzaban tal dedicación. Hablar de saber o conocimiento es tan amplio que nos perdemos, ya que hay personas con gran conocimiento sobre cuestiones pero que no se cuestionan las finalidades que persiguen, y viceversa, hay personas muy reflexivas sobre sí y que les "vale verga" el conocimiento de distintas temáticas. También hay gente con conocimientos excelsos sobre aspectos concretos de mil ramas del saber y otra con una comprensión profunda de ciertos fundamentos generales.
Es cierto que los inicios de conocer y reflexionar son aversivos, especialmente cuando menos lo hayas hecho con anterioridad. Sin embargo, el conocimiento hace bien en vez de mal, contrariamente a lo que enuncian ciertos pesimistas. Una información conocida puede causarte rechazo o dolor, pero el conocimiento te enseñará a manejar eso y a entender porqué sucede. Eso sí, tampoco hay que fetichizar el conocer cual burro tras zanahoria que jamás comerá.
No obstante, creo que tanto la pastilla azul como la roja pueden hacer bien a distintos tipos de personas. La roja te hace más autónomo, eso sí, y depara otras vistas que no puedes ver si tomas la azul, que también tiene visiones que jamás verás con la roja.
Qué maravilla de texto. Ni Byung-Chul Han ni leches. Gracias por hacernos pensar. Tus referencias a Orwell y Huxley son completamente oportunas.
El mejor Substack en español, en mi humilde opinión.
Muchas gracias, Ignacio. Exageras.
Clarke fue
un ingeniero
de Letras.
Desde luego.
Hay una novela de Arthur C. Clarke que podría venir a cuento aquí. Es "The City and the Stars" y está escrita y publicada cuando todo esto era, obviamente, ciencia-ficción.
Bien traído. El contraste entre la vida en Diaspar y la vida en Lys no solo recuerda a esta inmersión en el Metaverso, sino al horizonte de urgencia de sentido al que nos asomaríamos en caso de quedarnos sin trabajo (https://newsletter.ingenierodeletras.com/p/el-vertigo-del-desempleo-tecnologico) o de vivir para siempre (https://newsletter.ingenierodeletras.com/p/vivir-para-siempre). Gracias por comentar.
Estamos más ➕ cerca de Huxley o de Orwen?
Yo creo que Huxley va ganando de momento.
Yo también …
Buena comparación con Platón.
"Si llega el metaverso y todo lo rodea, sumerjámonos con una pastilla roja en la mano."
Vale! pero solo si tu avatar se ha tomado la pastilla azul.
En caso contrario, más vale que te tu te tomes la azul.
Muchas gracias por tu detallado y abierto comentario, Jaime. Pasan los siglos y milenios y la prudencia aristotélica sigue siendo una guía transcultural esencial para abordar cualquier asunto. ¡Nos leemos!